Humedad
¿Qué es la humedad?
La humedad es un indicador que se refiere a la cantidad de vapor de agua que existe en el aire. Es decir, la humedad es un valor que indica qué concentración de agua hay suspendida en el aire de un ambiente en general y de una estancia en particular. Hay que especificar que la humedad es un valor que está relacionado con la temperatura, tal y como se explicará más adelante. Sin embargo, sí cabe resaltar en este punto la importancia que tiene en interiores y, fundamentalmente, cuando se trata de pensar cómo es la calidad de una estancia a la hora de respirar su aire y de evitar posibles afecciones respiratorias causadas por dicha humedad.
Factores que influyen en la humedad
La humedad depende de varios factores que influyen en su presencia y en su cantidad. En primer lugar, está relacionada con el clima: normalmente en los lugares más fríos hay niveles de humedad más bajos en comparación con las ubicaciones con un clima más cálido. La razón es que, cuanta mayor es la temperatura, más humedad puede haber en el ambiente. Por esta razón los niveles de humedad aumentan durante el verano, ya que el aire caliente es capaz de contener una cantidad más grande de agua que el aire frío.
Ahora bien, la temperatura no es el único factor: existen otros relacionados con la actividad cotidiana que se desarrolla en una vivienda. Actos tan simples como cocinar sin un sistema adecuado de extracción, ducharse o tender la ropa dentro de casa pueden contribuir a tener niveles anómalos de humedad. Por todo ello, existe un concepto que está relacionado especialmente con la humedad, independientemente de si las razones por las que está en un espacio son naturales o bien producto de la actividad: nos referimos, naturalmente, a la ventilación. La ventilación puede entenderse como el flujo de aire de un punto a otro como consecuencia de las diferencias de presión que existen en el aire.
De hecho, dichas diferencias de presión son las responsables de todas las corrientes de aire en general, incluida aquella a la que llamamos viento. En efecto, el aire se desplaza desde un punto a otro como consecuencia de que entre ambos puntos hay una diferencia de densidad: la diferencia de densidad puede ser causa por una diferente concentración de vapor de agua (humedad), que, a su vez, es causada por una diferencia de temperatura. Por todo ello, la ventilación es un proceso en el que una descompensación en la cantidad de humedad o de presión que hay en el aire en un punto es compensada mediante una corriente. Así pues, cuando existe una diferencia de humedad y presión entre el aire de nuestra vivienda respecto al exterior, se produce una corriente que viene de fuera a dentro. De cualquier manera, se trata de un intercambio de gases entre un espacio y otro: dicho intercambio es precisamente lo que permite regular los niveles de humedad y renovar el aire.
Por ello, es esencial tener unas buenas prácticas de ventilación en la vivienda que incluyan al menos unos minutos al día para ventilar. En su defecto, existen en la actualidad sistemas que son capaces de controlar la humedad de un ambiente y ayudar a los usuarios a mantener dicho espacio dentro de unos estándares saludables de humedad. Dichos estándares se encuentran entre un 30% y un 60% de humedad en el aire: cualquier valor que se encuentre por encima o por debajo de ellos no es saludable, muy especialmente en hogares donde hay niños pequeños.
Hay que recordar que la humedad puede ser por sí misma la causante de afecciones respiratorias, además de provocar la aparición de hongos y otros efectos indeseables que se detallarán posteriormente.
Criterios de tipos de humedad basados en las características de la humedad
- Humedad absoluta: se refiere a la masa de agua dividida por el volumen de aire. La humedad absoluta se mide normalmente en g/m3.
- Humedad relativa: es la relación entre la humedad absoluta en un momento dado y la humedad absoluta que puede haber en un momento de acumulación máxima. Por lo tanto, la humedad relativa se expresa normalmente con un porcentaje.
A la hora de hablar de los valores de humedad recomendables, estos deben estar comprendidos entre un 30% y un 65%. Para logarlo fácilmente y mantener controlado el rango de humedad de una estancia, pueden emplearse aparatos dedicados a ello. Estos aparatos pueden conectarse a instalaciones capaces de controlar de forma automática la humedad del aire en una estancia. Como baremo, se adjuntan algunos de los niveles posibles de humedad y las medidas para controlarlos.
Humedad superior al 70% de humedad relativa: es un nivel demasiado alto y, por lo tanto, debe corregirse mediante tecnologías o técnicas deshumidificadoras. Es importante mantener las ventanas abiertas al menos durante una hora al día, sobre todos en los días más secos.
Humedad entre el 60% y el 30%: son los niveles óptimos y hay que intentar mantener este rango.
Humedad inferior al 25%: es necesario mejorar la ventilación. Puede tenderse la ropa dentro de casa o abrir la puerta del baño después de la ducha para extender la humedad. Puede ser bueno reducir la temperatura del interior.