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Los gases F y el cambio hacia los refrigerantes naturales

 

En el mundo actual, el acuciante problema del cambio climático reclama nuestra atención, instándonos a adoptar prácticas sostenibles para un futuro más ecológico. Un aspecto esencial de este esfuerzo implica abordar los gases fluorados, comúnmente conocidos como gases F. En este artículo, profundizaremos en el concepto de gases F, su uso histórico, sus beneficios y el cambio crucial hacia los refrigerantes naturales, que ofrecen una solución más respetuosa con el medioambiente.

¿Qué son los gases F?

Los gases fluorados, o gases F, son gases sintéticos que contienen átomos de flúor y carbono. Estos gases se utilizan principalmente en diversas aplicaciones industriales, como la refrigeración, el aire acondicionado y los propulsores de aerosoles. Los tipos más comunes de gases F son los hidrofluorocarburos (HFC), los perfluorocarburos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6). Aunque tienen propiedades únicas que los hacen útiles, los gases F son conocidos por su elevado potencial de calentamiento global (PCG) y su larga vida atmosférica.

Por qué utilizamos gases F:

Los gases F se han adoptado ampliamente en todas las industrias debido a sus ventajosas características. Estos gases poseen excelentes propiedades de aislamiento térmico y eléctrico, lo que los hace idóneos para aplicaciones como el aire acondicionado y la refrigeración. No son tóxicos ni inflamables, son versátiles y ofrecen una eficiente capacidad de transferencia de calor. Además, los gases F se han considerado alternativas a las sustancias que agotan la capa de ozono, como los clorofluorocarburos (CFC) y los hidroclorofluorocarburos (HCFC), que se eliminaron progresivamente en virtud del Protocolo de Montreal.

Ventajas de los gases fluorados:

A pesar de su impacto ambiental, los gases F tienen algunas ventajas dignas de mención. Permiten diseñar sistemas de enfriamiento compactos y energéticamente eficientes, reduciendo el consumo de energía en diversos sectores. Los gases F también desempeñan un papel crucial en la conservación de alimentos y suministros médicos, garantizando su calidad y seguridad durante el transporte y el almacenamiento. Además, los gases F contribuyen a la seguridad y comodidad de los productos en aerosol, como inhaladores y pinturas en pulverizador.

Principales ventajas de las alternativas a los gases F:

Consciente de los efectos nocivos de los gases F, la industria ha estado buscando y aplicando activamente alternativas conocidas como alternativas a los gases F o refrigerantes naturales. Estas alternativas incluyen los hidrocarburos (HC), el amoníaco (NH3), el dióxido de carbono (CO2) y el agua (H2O). La transición a estos refrigerantes naturales ofrece varias ventajas, como unos PCG significativamente más bajos y una vida atmosférica más corta. También son más eficientes desde el punto de vista energético, no son tóxicos y están disponibles fácilmente, lo que los convierte en opciones viables para un futuro más ecológico.

Gases F para el cambio climático:

Los gases fluorados contribuyen en gran medida al cambio climático debido a su elevado PCG. Cuando se liberan a la atmósfera, atrapan el calor, provocando el efecto invernadero. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) ha subrayado la urgente necesidad de reducir el uso de gases F para mitigar el calentamiento global y limitar el aumento de la temperatura. Se han realizado esfuerzos internacionales para regular y eliminar progresivamente el uso de estos gases con el fin de combatir eficazmente el cambio climático.

Normativas y control de gases F:

Para hacer frente al impacto ambiental de los gases F, varios países y organizaciones internacionales han puesto en marcha normativas y políticas. En la Unión Europea, por ejemplo, se introdujo el Reglamento sobre gases fluorados (517/2014) para controlar el uso y las emisiones de gases F. Este reglamento pretende reducir las emisiones de gases F aplicando medidas de contención más estrictas, fomentando el uso de tecnologías alternativas y facilitando la eliminación y recuperación adecuadas. En todo el mundo se han emprendido iniciativas similares para gestionar y regular eficazmente los gases F.

PFAS y regulación:

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) son un grupo de sustancias químicas sintéticas que contienen átomos de flúor. Las PFAS son conocidas por sus propiedades repelentes al agua y al aceite, lo que las hace útiles en diversas aplicaciones, como espumas contra incendios, utensilios de cocina antiadherentes y tejidos impermeables. Sin embargo, las PFAS han suscitado preocupación por su persistencia en el medioambiente, sus posibles riesgos para la salud y su contribución al calentamiento global.
La regulación y el control tanto de los gases F como de las PFAS suelen estar supervisados por organismos gubernamentales y organizaciones internacionales. Estas entidades trabajan en colaboración para desarrollar políticas, fijar normas y establecer directrices destinadas a la gestión y reducción de estas sustancias. En el caso de los gases F, organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Comisión Electrotécnica Internacional (CEI) desempeñan un papel importante en la coordinación de los esfuerzos para eliminar progresivamente su uso. Del mismo modo, organismos reguladores como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) se encargan de vigilar y controlar el uso de PFAS y sus posibles efectos sobre el medioambiente y la salud.

La importancia de las normativas sobre gases F:

Las normativas sobre gases F son esenciales para minimizar el impacto ambiental de estos gases y mitigar el cambio climático. Al reducir el uso y las emisiones de gases F, estas normativas contribuyen a disminuir el PCA global y a ralentizar el ritmo del calentamiento global. Las normativas sobre gases F también impulsan la innovación y fomentan la adopción de tecnologías y refrigerantes alternativos más respetuosos con el medioambiente y eficientes energéticamente.

Consecuencias de las restricciones sobre PFAS y F-GAS

Normativa sobre PFAS

 

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha presentado una propuesta que prohibiría la producción, el uso y la venta de unas 10 000 sustancias per y polifluoroalquílicas (PFAS) en la Unión Europea. La prohibición propuesta, que incluye exenciones limitadas en el tiempo para algunos usos de los PFAS, pretende mantener las sustancias químicas persistentes fuera del medioambiente y reducir los riesgos para la salud humana.

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La importancia de las normativas sobre gases F:

Las normativas sobre gases F son esenciales para minimizar el impacto ambiental de estos gases y mitigar el cambio climático. Al reducir el uso y las emisiones de gases F, estas normativas contribuyen a disminuir el PCA global y a ralentizar el ritmo del calentamiento global. Las normativas sobre gases F también impulsan la innovación y fomentan la adopción de tecnologías y refrigerantes alternativos más respetuosos con el medioambiente y eficientes energéticamente.

La transición hacia los refrigerantes naturales:

La tendencia mundial se inclina hacia los refrigerantes naturales como alternativas a los gases F. Los refrigerantes naturales, como los hidrocarburos, el amoníaco, el dióxido de carbono y el agua, ofrecen numerosas ventajas. En primer lugar, tienen un PCA insignificante o nulo, lo que reduce significativamente su contribución al cambio climático. En segundo lugar, los refrigerantes naturales son abundantes, no tóxicos y no agotan la capa de ozono. Además, presentan excelentes propiedades termodinámicas y una alta eficiencia energética, lo que los hace adecuados para diversas aplicaciones de enfriamiento. La adopción de refrigerantes naturales está en consonancia con el objetivo de lograr prácticas sostenibles y respetuosas con el clima en las industrias de todo el mundo.

Conclusión

El uso de gases F, a pesar de sus ventajas, plantea importantes retos en cuanto a su contribución al cambio climático. La regulación y el control de los gases F y las PFAS son fundamentales para mitigar su impacto ambiental. La aplicación de las normativas sobre gases F y la transición hacia los refrigerantes naturales son pasos vitales para lograr un futuro más ecológico. Si reducimos el uso de gases F y adoptamos alternativas sostenibles, podremos avanzar sustancialmente en la mitigación del cambio climático, la protección del medioambiente y la consecución de un mundo más saludable y sostenible para las generaciones futuras.